Verano 1958·Cienfuegos, Cuba
El verano que pasamos en la finca de Cienfuegos
Verano de 1958, antes de todo. Mi madre tenía nueve años. La finca era de los abuelos por parte materna — un cafetal pequeño con una casa de madera color azul claro y un perro llamado Bandido que había aprendido a abrir las puertas.
Mi madre cuenta que esa fue la última vez que toda la familia estuvo junta sin saberlo. Estaban los tíos de Pinar del Río, los primos de Santiago, la abuela todavía con el pelo negro, el bisabuelo Manolo todavía vivo y de pie haciendo café a las 5 de la mañana.
Hay una foto. Salen veintidós personas en el porche. Para 1965 ya estaban repartidos en cuatro países.
PERSONAS EN ESTA HISTORIA