Empezar mi árbol
PRIVACIDAD

Tu árbol es tuyo.

Última actualización: Octubre de 2026

Familión guarda información sobre personas vivas y fallecidas — fechas, lugares, fotografías, historial médico. Tratamos esos datos con el mismo cuidado con el que la propia familia los confiaría a un cuaderno. Aquí explicamos qué hacemos, qué no, y qué puedes pedirnos en cualquier momento.

Qué información guardamos

  • Tu cuenta: correo electrónico, nombre que eliges mostrar, fecha del último inicio de sesión y el país desde el que te registraste (solo el código del país).
  • El árbol: personas, relaciones familiares, fechas, lugares, oficios, estudios, historial médico, notas y anécdotas que tú o tus familiares aportan.
  • Fotos y documentos: los archivos multimedia que subes al árbol, junto con sus pies de foto y fechas.
  • Actividad básica: qué páginas se cargan, qué acciones se ejecutan — lo justo para detectar errores y entender qué partes del producto funcionan.
  • Tus dispositivos: si activas los avisos en un teléfono o un navegador, lo necesario para enviártelos (lo explicamos en «Avisos en tu teléfono»).

Quién puede ver qué

Solo los miembros invitados a tu árbol pueden ver sus contenidos. Dentro del árbol existen dos niveles de acceso:

  • Administradores ven y editan todo y gestionan las invitaciones.
  • Los demás miembros editan únicamente su propia ficha y pueden escribir historias. No pueden cambiar las fichas de otras personas.

Cualquier miembro puede comprar créditos para la familia.

El historial médico es un dato sensible. Solo se muestra dentro del árbol y lo ven todos sus miembros, también quienes se unan después. Antes de añadirlo, quien lo escribe confirma que lo entiende y, si es de otra persona que vive, que tiene su permiso. Quien puede editar la ficha puede borrarlo cuando quiera, y la propia persona puede pedirnos que lo retiremos en support@familion.app.

Tus derechos

Eres responsable de los datos que aportas a tu árbol (incluyendo los de otros familiares que invitas). En cualquier momento puedes:

  • Ver y editar tu cuenta y los datos asociados.
  • Eliminar tu cuenta o el árbol, si eres administrador.
  • Solicitar acceso a una copia completa de los datos que guardamos sobre ti, conforme al RGPD (UE) y a la UK Data Protection Act 2018.

Cookies y seguimiento

Usamos cookies de sesión, las imprescindibles para mantenerte conectado. Si llegas desde un anuncio nuestro, añadimos una más, durante 30 días, que solo recuerda qué versión de la página te mostramos; no contiene ningún dato tuyo. No usamos píxeles de seguimiento. La única información que compartimos con una plataforma publicitaria es el evento de registro descrito en la sección «Medición de anuncios», y solo si llegaste desde un anuncio nuestro.

Medición de anuncios

Si llegaste a Familión desde un anuncio nuestro en Facebook o Instagram y creas una cuenta, se lo comunicamos a Meta de servidor a servidor para medir si nuestros anuncios funcionan. Ese aviso incluye tu dirección de email en forma cifrada (hash), tu dirección IP, tu navegador y la página por la que entraste. No usamos píxeles ni cookies de seguimiento para esto.

Nunca enviamos nada del contenido de tu árbol: ni nombres de familiares, ni fotos, ni historias, ni fechas. Solo el hecho de que se creó una cuenta.

Si no llegaste desde un anuncio de Meta, no comunicamos nada sobre ti a Meta. Y si quieres que ese evento se elimine, escríbenos y lo solicitaremos a Meta en tu nombre.

Avisos en tu teléfono

Si activas los avisos en un teléfono o un navegador (en Ajustes, o después de añadir Familión a tu pantalla de inicio), te avisamos de lo que pasa en tu familia: alguien que se suma al árbol, una historia en la que te etiquetan o un comentario, un cumpleaños o un aniversario, una tarjeta para firmar o un juego nuevo. La primera semana también te enviamos alguna idea para completar el árbol. Como mucho enviamos un aviso al día y dos por semana, y ninguno entre las 21:00 y las 9:00 de tu hora.

Qué guardamos de cada dispositivo. La dirección de avisos que nos da tu navegador y sus claves, el tipo de navegador y de dispositivo (su «user agent») y la zona horaria del dispositivo, para no enviarte nada de noche. Si no la tenemos, usamos la zona horaria principal del país desde el que te registraste. Para los avisos no usamos ni guardamos tu número de teléfono.

Por dónde pasan. Los avisos viajan cifrados por el servicio de avisos de tu navegador (por ejemplo, el de Google en Chrome o el de Apple en Safari), que los entrega sin poder leerlos. En la pantalla de tu teléfono pueden verse nombres de tu familia.

Cómo dejar de recibirlos. En Ajustes eliges qué avisos quieres, o los desactivas con «Desactivar en este dispositivo». También puedes bloquearlos en los ajustes de tu navegador o de tu teléfono.

Cuándo se borra. Borramos los datos de un dispositivo cuando desactivas los avisos en él, cuando el servicio de avisos nos dice que ese dispositivo ya no existe o cuando eliminas tu cuenta.

Medición. En nuestra analítica (PostHog) registramos si añadiste Familión a tu pantalla de inicio, si activaste los avisos, qué tipo de aviso te enviamos, si lo abriste y qué visitas empezaron desde el icono o desde un aviso. La dirección de avisos y sus claves nunca llegan a PostHog.

Asistente IA

Familión tiene un asistente opcional, el Asistente IA, con dos modos: «Contar», que te hace preguntas para completar tu ficha y tu árbol y escribir historias, y «Preguntar», que responde preguntas sobre tu familia. En la web tienes los dos; en la app para iPhone, «Contar». También funciona por WhatsApp y Telegram, pero solo si tú lo activas: vinculas tu cuenta con un código de un solo uso desde Ajustes (o un administrador conecta un grupo de Telegram con /connect). Puedes desconectarlo cuando quieras desde Ajustes o con /disconnect.

Qué datos usa «Preguntar». Solo los árboles de los que eres miembro, y solo en modo lectura: no puede cambiar ni borrar nada. En cada pregunta consulta únicamente lo necesario para responder: nombres, fechas, lugares, parentescos, profesiones, estudios, residencias, aficiones y gustos, logros y premios, notas, historias, causas de fallecimiento y mascotas, además de quiénes son miembros del árbol (nombre y papel) y algunas cifras del árbol. Las notas de salud solo se consultan si preguntas expresamente por la salud de alguien. También recibe tu nombre de pila (en la web, el de tu ficha en el árbol o, si no tienes, el de tu cuenta de Familión; por WhatsApp o Telegram, tal como aparece en tu perfil de esa aplicación) y quién eres en el árbol. Nunca recibe fotos, direcciones de correo ni números de teléfono, y nunca se envía una copia del árbol.

Quién lo procesa. Para redactar la respuesta, tu pregunta y esos datos se envían a Anthropic PBC (Estados Unidos), proveedor del modelo Claude, que actúa como encargado del tratamiento bajo su acuerdo de tratamiento de datos. La transferencia a Estados Unidos se ampara en las cláusulas contractuales tipo de la Comisión Europea; Anthropic está además certificada en el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU. Según sus condiciones comerciales, Anthropic no usa estos datos para entrenar sus modelos y los elimina de sus sistemas en un máximo de 30 días, salvo el contenido que sus sistemas de seguridad marquen como posible abuso o lo que una obligación legal le exija conservar.

Contar. Con «Contar», Familión te hace preguntas —en la web, en la app para iPhone o por WhatsApp y Telegram— sobre ti, sobre tu familia o sobre un recuerdo. Lo que respondes se envía a Anthropic, en las mismas condiciones, para leer tu respuesta o redactar la historia; si la pregunta es sobre un familiar, también se envía su nombre. Para escribir bien los nombres y saber de quién hablas en una historia, se envía además la lista de familiares del árbol (nombres y parentescos). A diferencia de «Preguntar», «Contar» sí guarda, y fuera de las preguntas para completar tu árbol (más abajo) solo guarda lo que confirmas expresamente: en tu propia ficha y en tus historias y, si administras el árbol, también en las fichas de tus familiares de ese árbol y en historias sobre ellos. Lo que se guarda en una ficha o en una historia lo ven los miembros de ese árbol, como cualquier otro dato del árbol. Si respondes «No lo sé» o que alguien no tiene ese dato, no se guarda nada en el árbol: solo lo anotamos para no volver a preguntarlo enseguida. Mientras una historia está a medias guardamos lo que has contado para que puedas continuarla, hasta que la guardes, la descartes o elimines tu cuenta.

Al completar tu árbol. Las preguntas para completar tu árbol (por ejemplo, cómo se llaman tus padres o cuándo nacieron tus abuelos), al crearlo o más tarde desde «Contar», guardan tu respuesta en cuanto respondes, igual que si la escribieras en el formulario. Si no entendemos una respuesta sobre una persona (su nombre y, si lo dices, cuándo nació), enviamos solo esa respuesta a Anthropic, en las mismas condiciones, para leerla.

Los canales. Tus mensajes viajan por WhatsApp (Meta) o Telegram como en cualquier chat con una empresa; a ese transporte se aplican sus propias políticas de privacidad. Lo que haces en la web o en la app para iPhone no pasa por ninguna de las dos. Si vinculas WhatsApp, guardamos tu número de teléfono (es tu identificador en WhatsApp) y el nombre de tu perfil, para reconocer tus mensajes, responderte y, si lo activas, enviarte el resumen diario con los cumpleaños y aniversarios de la familia; con Telegram guardamos tu identificador y tu nombre de usuario de Telegram, no tu número. Los borramos al desconectar el asistente o al eliminar tu cuenta.

Conservación. Para entender preguntas de seguimiento por WhatsApp o Telegram guardamos solo los últimos 6 intercambios de cada vínculo; tras 30 minutos sin actividad dejan de usarse y la siguiente conversación los sustituye. Al desconectar se eliminan junto con el vínculo. En la web, «Preguntar» guarda los últimos 12 mensajes de tu conversación para que puedas verla y seguirla; si vuelves a preguntar tras 30 minutos sin actividad, empieza una conversación nueva y los anteriores se borran. Los resultados de las consultas no se guardan; nuestros registros técnicos anotan solo la longitud de cada mensaje, nunca su contenido, y nuestra herramienta de analítica nunca recibe lo que escribes en el Asistente ni sus respuestas. Si empezaste tu árbol conversando, también guardamos las respuestas que diste al empezarlo. Todo esto se elimina con tu cuenta. Hay dos excepciones, que se conservan hasta que se elimine el árbol: el historial de un grupo de Telegram y las respuestas «No lo sé» o «no tiene» de «Contar», que guardamos para no volver a preguntarlas a nadie del árbol; si quien respondió elimina su cuenta, se conservan sin asociarlas a esa persona.

Tarjetas de familia

Con las tarjetas de familia, un miembro del árbol prepara una tarjeta para alguien de la familia o para otra persona, como una amistad o alguien del trabajo (por ejemplo, por su cumpleaños), invita a otras personas a firmarla y se la entregamos por correo el día que elija. Enviar una tarjeta usa créditos de la familia; no pedimos ningún dato de pago nuevo.

Qué guardamos. El diseño, el texto de la portada, la carta y las fotos que elige quien hace la tarjeta, y los saludos de quienes la firman. Las fotos son copias: las reducimos (hasta 1600 píxeles) y les quitamos todos los metadatos, incluida la ubicación. Se guardan en un almacenamiento privado, separado del resto, y solo se muestran a las personas de esa tarjeta, mediante enlaces que caducan a los 10 minutos.

El correo de quien la recibe. Lo escribe quien hace la tarjeta o, si esa persona ya tiene cuenta en Familión, usamos el correo de su cuenta, sin mostrárselo a nadie. Solo lo usamos para entregar el sobre, para enviar el código de un solo uso que lo abre (el código llega únicamente a esa dirección) y para limitar cuántas tarjetas recibe esa dirección en un día. Para ese límite guardamos durante dos días una huella irreversible de la dirección (nunca la dirección). Si quien recibe una tarjeta elige «No quiero recibir tarjetas de Familión», guardamos solo una huella irreversible de su dirección (nunca la dirección), y únicamente para no enviarle más tarjetas.

Quienes firman. Se les invita desde el árbol, por correo o con un enlace para un grupo que quien hace la tarjeta puede activar. Usamos su correo para la invitación, para un código de acceso y para los avisos de esa tarjeta (un recordatorio antes de que salga, si aún no han firmado; un aviso si su saludo no entró en la tarjeta; y la respuesta de quien la recibe). Si alguien no tiene cuenta, creamos una cuenta solo para tarjetas, con su correo y el nombre que escriba; si no la confirma, la borramos a los 7 días. Esa persona solo ve la tarjeta a la que la invitaron, nunca el árbol, y cada aviso trae un enlace para dejar de recibirlos. Nunca le enviamos otros correos.

Quién ve qué. Quien hace la tarjeta ve los saludos antes de que salga, para aprobarlos. Quien la recibe ve la tarjeta, las fotos y los saludos aprobados cuando le llega. Su respuesta la ven quien hizo la tarjeta y quienes tienen su saludo en ella. Las tarjetas nunca aparecen en páginas públicas ni de visita. Si alguien de la familia ya está preparando una tarjeta para una persona, los demás miembros del árbol ven quién la prepara, para poder firmarla en vez de hacer otra, pero no lo que contiene. La persona que la recibe nunca lo ve.

Quien firma una tarjeta aparece junto a su saludo con su foto de perfil del árbol, o con su inicial si no tiene foto o si así lo elige. Guardamos una copia de esa foto con la tarjeta; solo la ven quienes ven el interior de la tarjeta, y se borra si se borra la tarjeta o el saludo de esa persona.

Saludos de voz y video. Si quien hace la tarjeta lo permite, quienes firman pueden grabar un saludo de voz o de video, o subirlo desde su teléfono. Lo guardamos en el mismo almacenamiento privado que las fotos de las tarjetas y solo se reproduce dentro de la tarjeta, mediante enlaces que caducan a los pocos minutos. Nunca tiene un enlace público, nunca aparece en correos, avisos ni vistas previas, y no tiene botón de descarga. No lo transcribimos ni lo analizamos, y nunca lo usamos para publicidad, para entrenar modelos de inteligencia artificial ni para el Asistente IA.

Quién puede reproducirlo. Solo quien hace la tarjeta, para aprobarlo, y quien la recibe. Las demás personas que firman ven que hay un saludo de voz o de video, pero no pueden reproducirlo. En las tarjetas en memoria de alguien es distinto: quienes tienen su recuerdo aprobado en la tarjeta pueden escuchar y ver los recuerdos de voz y video aprobados de los demás. La respuesta de quien recibe la tarjeta, también si es de voz o de video, la pueden escuchar o ver quien hizo la tarjeta y quienes tienen su saludo en ella.

Aprobación. Ningún saludo entra en la tarjeta sin que quien la hace lo apruebe. Si no lo aprueba, puede dejar una nota con el motivo; quien lo grabó la ve y puede volver a firmar. El audio o el video de un saludo que no se aprueba se borra en ese momento. Si al entregarse la tarjeta un saludo sigue sin aprobar, no entra en ella y lo borramos.

Cambiarlo o quitarlo. Quien firma puede volver a grabar o quitar su saludo hasta que la tarjeta se entrega; después queda en la tarjeta. Quien la recibe puede reportar cualquier saludo de voz o de video, y borrar la tarjeta entera cuando quiera. Si eliminas tu cuenta, tus saludos de voz y video desaparecen de todas las tarjetas, igual que los escritos. Si necesitas retirar un saludo después de la entrega, escríbenos a support@familion.app.

La voz de la familia, guardada. Si quien firma tiene su ficha en el árbol, puede elegir que una copia de su saludo de voz quede también en su ficha. Solo lo decide esa persona, al firmar. Esa copia la escuchan los miembros del árbol, también quienes se unan después, como el resto de su ficha, y puede quitarla cuando quiera. Quien administra el árbol también puede quitarla (nunca cambiarla), y si la persona vive, se lo avisamos. Cualquier miembro puede reportarla, como un saludo en la tarjeta. Solo se guarda la voz de quien firma: un saludo en el que habla un menor no se puede guardar en la ficha. La copia es independiente de la tarjeta: si se borra la tarjeta, la copia sigue en la ficha, y al revés.

Quién responde de cada saludo. Quien hace la tarjeta escucha o ve cada saludo antes de aprobarlo y es responsable de lo que aprueba, incluidas las voces y las imágenes de otras personas y de menores. Quien graba un saludo se compromete a contar con el permiso de quienes aparecen o se oyen en él y, si son menores, con el de su madre, su padre o quien tenga su tutela.

Si algo no debería estar. Quien recibe la tarjeta, y quien la creó, pueden reportar cualquier saludo desde la tarjeta; lo ocultamos para todos mientras lo revisamos, y cualquier persona puede escribirnos a support@familion.app. Revisamos cada aviso y retiramos el saludo si incumple nuestros Términos (6. Uso aceptable) o la ley; en ese caso, borramos el audio o el video y conservamos solo el registro del aviso.

Cómo se borran. Quien hace la tarjeta puede eliminarla hasta que se abre por primera vez (los créditos vuelven a la familia); después, solo puede eliminarla quien la recibió. Si se elimina el árbol, se borran sus tarjetas aún sin abrir; las que ya se abrieron siguen siendo de quien las recibió. Si eliminas tu cuenta, tus saludos desaparecen de todas las tarjetas, y se borran las tarjetas que recibiste y las que tenías sin enviar, programadas o sin entregar. Una tarjeta ya entregada y sin abrir sigue pudiendo abrirse, con la carta de quien la hizo, aunque esa persona haya eliminado su cuenta.

Analítica. De las tarjetas solo registramos recuentos y tipos de acción (por ejemplo, que se envió una tarjeta), nunca nombres, textos, correos ni enlaces.

Si la tarjeta es en memoria de alguien del árbol que falleció, su portada lleva su foto del árbol (u otra que elija quien la hace), su nombre y apellido y, si constan, los años de su nacimiento y fallecimiento. Quien hace la tarjeta puede cambiar o quitar la foto y quitar los años antes de enviarla. Todo eso lo ven quien la recibe y quienes la firman.

Juegos de familia

Con los juegos de familia, un miembro del árbol prepara un juego de preguntas sobre la familia (para un cumpleaños, Navidad, Reyes o sin ocasión) y comparte un enlace. Cada persona juega en su teléfono, o quien lo preparó lo presenta en una pantalla («Modo sala») con los miembros que están en la sala. Un juego usa créditos de la familia; no pedimos ningún dato de pago nuevo.

De dónde salen las preguntas. Casi todas salen del árbol y las escribe nuestro propio código, sin inteligencia artificial: parentescos, la década en que nació alguien, dónde nació (tal como figura en su ficha), profesiones y apodos de personas que ya fallecieron. En estas preguntas solo usamos nombres de pila, nunca apellidos. Nunca usamos datos de contacto, direcciones, bodas ni separaciones. Ninguna pregunta trata sobre menores de edad (si no sabemos la edad de alguien de la generación más joven, contamos a esa persona como menor); solo pueden aparecer como respuesta, con su nombre de pila. Tampoco preguntamos por alguien que falleció hace poco, ni usamos un nombre de pila que comparten dos personas.

Historias de la familia. Quien prepara el juego puede elegir hasta 4 personas adultas del árbol. Una vez por juego, enviamos a Anthropic PBC (Estados Unidos), proveedor del modelo Claude, en las mismas condiciones que el Asistente IA, un resumen breve y filtrado de lo que el árbol tiene sobre esas personas: su nombre de pila, la década en que nació (el año, si ya falleció), el país donde nació o vivió, y la ciudad cuando la reconocemos (de una persona viva, solo el país donde vive hoy), sus profesiones sin el lugar de trabajo, el campo de sus estudios, sus aficiones y gustos, sus logros y premios, su apodo si ya falleció, y hasta 3 de las historias en las que aparecen. De sus fichas nunca enviamos datos de salud ni causas de fallecimiento, adopciones ni vínculos de crianza, bodas ni separaciones, direcciones, lugares de trabajo ni notas; tampoco conversaciones privadas con el Asistente, tarjetas ni datos de las personas que no se eligieron. Las historias van como se escribieron, pero sin los apellidos ni los nombres de otras personas del árbol, y quitamos las frases que hablan de salud, muertes, separaciones, dinero, asuntos legales, religión o política. Si aun así mencionan otros temas, el modelo tiene instrucción de no usarlos, y nuestro código descarta cualquier pregunta que los toque, que nombre a otra persona o cuya respuesta no esté en el árbol.

Las preguntas usan solo nombres de pila, y las ve cualquier persona con quien se comparta el juego, también quien no es del árbol. Por eso quien prepara el juego revisa cada pregunta antes de compartirlo, ve de dónde salió («De la ficha de Ana», «De la historia “El viaje a Lima”, de Marta») y puede cambiarla o quitarla. Las preguntas solo existen dentro de su juego: no se guardan en ninguna ficha y se borran con el juego.

Crucigramas y sopas de letras. En los crucigramas, algunas palabras salen del árbol: nombres de pila, apellidos, apodos (solo si quien prepara el crucigrama los incluye), la ciudad o el país donde alguien nació, vive o trabaja, o donde vivió o trabajó (solo si coinciden con nuestra lista de ciudades y países), y nombres de mascotas vivas. Las pistas las escribe nuestro propio código, sin inteligencia artificial, y pueden mencionar el año en que nació alguien que ya falleció o la década en que nació una persona viva. Nunca usamos palabras sobre menores de edad, sobre quien celebra su cumpleaños ni sobre alguien que falleció hace poco. Un crucigrama con palabras del árbol solo lo pueden jugar sus miembros; quien no es del árbol puede pedir unirse desde el enlace, y quienes lo administran ven su nombre y su correo, y deciden. Si alguien reporta una palabra, no vuelve a salir en los crucigramas de ese árbol: guardamos esa palabra mientras exista el árbol. Las sopas de letras usan las mismas palabras del árbol, las mismas pistas y las mismas reglas que los crucigramas; una palabra reportada deja de salir en ambos.

Quién juega. Los miembros del árbol juegan con su cuenta. Cualquier otra persona que abra el enlace solo ve la invitación al reto (ninguna pregunta, nombre ni resultado) hasta que confirma su correo: escribe un nombre y su correo, y le enviamos un código de un solo uso únicamente a esa dirección. Con eso creamos una cuenta solo para juegos, como las de las tarjetas: ve únicamente ese juego, nunca el árbol; si no se confirma, la borramos a los 7 días, y nunca le enviamos otros correos. Para limitar los intentos de código, guardamos el correo y la dirección IP solo como un resumen criptográfico (hash), nunca tal cual. Si alguien que jugó pide sumarse al árbol, quienes lo administran ven su nombre, su correo y el juego en el que jugó, y deciden si aceptan la solicitud.

Quién ve qué. Quien prepara el juego revisa todas las preguntas antes de compartirlo y puede cambiar o quitar cualquiera. Quienes juegan ven las preguntas y, después de responder, la respuesta correcta y cuántas personas eligieron cada opción, nunca quién eligió qué. Desde 3 participantes, todos ven el podio, con los nombres tal como se escribieron al entrar; quien preparó el juego no compite. La vista previa del enlace (lo que muestran WhatsApp y otras aplicaciones sin iniciar sesión) solo muestra la invitación al reto: ninguna pregunta, apellido ni cara. En el «Modo sala», la pantalla muestra cada pregunta, su respuesta y los puntos de quienes juegan en la sala.

El palmarés. De los miembros del árbol guardamos sus puestos en el podio de cada juego (el puesto, la ocasión y su fecha, si fue compartido y cuándo se ganó) y sus puntos, también después de que el juego se borre. Solo lo ven los miembros del árbol: en la página del palmarés, en un aviso de Inicio durante 14 días y como un título en la ficha de quien ganó. Nunca guardamos ahí a personas que no son del árbol; si alguien se suma al árbol mientras el juego sigue disponible, su puesto cuenta desde ese momento. Quien deja el árbol conserva sus puestos, pero ya no ve el palmarés. El ranking de la familia, que solo ven los miembros del árbol, muestra a cada miembro con el nombre y los apellidos de su ficha (o «Familiar N» si no tiene ficha) y los puntos que sumó en todos los juegos de la familia, también en los que ya se borraron. Si alguien deja el árbol, conserva sus puntos, pero no aparece en el ranking ni lo ve hasta que vuelva. Si juegas sin ser del árbol, no apareces en el ranking. En tu cuenta guardamos solo tus puntos en ese árbol, cuántas partidas jugaste allí y la fecha de la última (nunca tu nombre ni tus respuestas), también después de que el juego se borre. Si te unes al árbol con esa cuenta, esos puntos pasan al ranking; si no, se borran 12 meses después de tu última partida allí o cuando eliminas tu cuenta.

Cuánto tiempo se guarda. Un juego compartido se borra 90 días después de la última vez que alguien jugó; uno que nunca se compartió, 90 días después de su último cambio. Quien preparó un juego puede eliminarlo antes: se borra lo mismo y el enlace deja de funcionar. Con él se borran sus preguntas, los nombres de quienes jugaron, sus respuestas y el registro de códigos. Solo quedan los puestos del palmarés y los puntos de quienes jugaron. Si se borra a un familiar del árbol, se borran de todos los juegos las preguntas sobre esa persona. Si eliminas tu cuenta, se borran los juegos que preparaste, tus partidas y respuestas en otros juegos, y tus puestos, tus puntos y tus títulos del palmarés. Si se elimina el árbol, se borran sus juegos, su palmarés y todos los puntos ganados en él.

Analítica. De los juegos solo registramos recuentos y tipos de acción (por ejemplo, que se terminó un juego), nunca nombres, preguntas, respuestas, correos, códigos ni enlaces.

Curiosísimo. Si usas «Llamar», abrimos WhatsApp con un mensaje listo. Lo envías tú, si quieres: nosotros no mandamos nada. El mensaje lleva solo la pregunta y sus opciones, sin la respuesta, sin nombres de la familia y sin enlaces, y WhatsApp lo trata según sus propias reglas. Si reportas una pregunta, guardamos cuál era en nuestro banco de preguntas (no cómo se mostró con los nombres de tu familia), el motivo, lo que escribas y de qué árbol vino. Lo usamos solo para corregir el banco. Con «No es para nuestra familia», esa pregunta deja de salir en tu árbol.

Pagos

Los créditos de la familia se pagan con Stripe, nuestro proveedor de pagos. Los datos de tu tarjeta o de tu banco los escribes en la página de Stripe: nosotros nunca los vemos ni los guardamos. Le damos a Stripe el correo de tu cuenta para el recibo, y solo guardamos, junto a tu cuenta, la confirmación del pago, el paquete, el importe y la moneda. En Brasil, los pagos con Pix los procesa EBANX, socio de Stripe: aparece como destinatario en la app de tu banco y te envía su propio recibo por correo. Si alguien contrata Familia+, guardamos quién paga el plan, su estado, sus fechas de cobro y el idioma y la zona horaria de esa persona, que usamos para sus correos: los avisos antes de cada cobro y los recibos. Los miembros del árbol ven el nombre de quien paga (por ejemplo, «Ana cubre Familia+ para la familia»). En Brasil, el cobro mensual con Pix Automático se autoriza en la app del banco de quien paga, que también puede cancelarlo allí. Para los pagos, el país de tu conexión elige la moneda en la que ves y pagas los paquetes; con cada compra guardamos ese país, porque de él depende tu plazo para desistir, y, en la Unión Europea, el Espacio Económico Europeo y el Reino Unido, cuándo pediste recibir los créditos ya. Si desistes en línea, guardamos cuándo lo pediste; el nombre y el correo que escribas solo se usan para enviarte el acuse de recibo.

Menores

Para tener una cuenta en Familión hay que tener al menos 16 años. Los menores pueden aparecer en el árbol, en las fotos y en los saludos de las tarjetas, siempre a través de una persona adulta: quien los añade, los fotografía o los graba confirma que es su madre, su padre o quien tenga su tutela, o que cuenta con su permiso. No creamos cuentas para menores, tampoco cuentas solo para tarjetas. Si tienes a tu cargo a un menor y quieres que retiremos sus datos, sus fotos o un saludo en el que aparece, escríbenos a support@familion.app y lo haremos.

Conservación

Mantenemos los datos mientras tu cuenta esté activa. Si dejas de iniciar sesión durante más de 12 meses, te avisaremos por correo antes de eliminar el contenido.

Hacemos copias de seguridad de la base de datos y de las fotos, videos, documentos y grabaciones, solo para poder recuperarlos si algo falla o se borra por error. Nadie las consulta ni se usan para nada más, y se guardan con los mismos proveedores (Supabase en la Unión Europea y Cloudflare R2). Lo que borras desaparece también de las copias en un máximo de 7 días.

También guardamos una huella irreversible del correo de cada cuenta (nunca el correo en sí), incluso después de que la cuenta se elimine. La usamos solo para detectar abusos de los créditos con los que empieza cada árbol, como crear cuentas una y otra vez.

Contacto

Para cualquier petición relacionada con tus datos, escríbenos a support@familion.app. Respondemos en un plazo máximo de 30 días naturales.